

Si es que vamos a ver: Si el repelente este era tan inteligente como nos lo vendían, ¿Cómo coño al salir del hospital se empezaba a comportar como “un chico de su edad”? ¡Se es listo a tiempo completo, no a media jornada! Pero aquí, no. Considerando a los espectadores auténticos tontos del culo, nos vendían a un pavo que citaba a Freud mientras asistía un parto para luego más tarde meterlo en un Mc Donalds a inflarse de colesterol y hablar de los “Masters del Universo” con su coleguilla Vinnie del Pino, uno de los secundarios más insoportables que haya dado el mundo de las series televisivas. Copia muy barata del Stiles de “Teen Wolf”, Vinnie era un pequeño onanista más corto que la picha un virus y que además, tenía la voz del insufrible Pepe Soplillo. Como si cualquiera de vosotros, lectores, dice ahora que su mejor amigo es un niño de 5 años. Pues o bien tienes un ligero problema de pederastia, o estás subnormal perdido, porque una conversación con un crío no aguanta más de 5 minutos. Pero Doogie sí. Y se lo pasaban pipa descubriendo las fiestas, las borracheras y los turulos de metal entre cuescos y eructos. De hecho, hasta consigue ligarse a su vecina Wanda, de la que siempre (¡Casualmente!) había estado enamorado en secreto. Lo que ya no sabemos es si lo consiguió utilizando su poderosa mente al estilo Hipno Sapo o echándola cualquier droga en la bebida, pero por sus corbatas, físico y verborrea, seguro que no (y si llega a saber antes esto, menos, porque como Wanda más tarde, y tristemente, descubriría, lo de superdotado no se aplicaba a Doogie en todos los sentidos ¡A joderse!).
Sin embargo al día siguiente, era entrar al quirófano y nuevamente se nos regalaba un discursito de lo más pedante sobre el aceite de calamar como nuevo combustible ecológico mientras operaba unas cataratas. Por ello muchos pensamos que quizás la serie se debería haber llamado “La bata embrujada” o “Dr. Doogie & Mr. Pringao” y haber utilizado algún elemento mágico que le dotase de conocimientos médicos, porque lo de niño genio no se lo creía ni el productor. Pero en fin, ¡Los 90 eran así de guays y solo les faltó ponerle alas! Como curiosidad, decir que Doogie fue el primer bloggero de la historia, colgando un post al final de cada capitulo en el ya lejano 1989 (eso sí, no había quien se los leyera y ahí la mitad ya apagaba la tele) ¡No cambiéis de canal y hasta la próxima!
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